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La biodiversidad del suelo, clave para una agricultura sostenible: evidencias desde Argentina en el proyecto europeo SoilGuard
Soil biodiversity, key to sustainable agriculture: evidence from Argentina within the European project SoilGuard
COOPERACIÓN INTERNACIONALINTERNACIONALIZACIÓN
12/22/20258 min leer


Un estudio enmarcado en la convocatoria Horizon 2020 financiado por la Unión Europea analizó cómo las prácticas agrícolas afectan la biodiversidad del suelo. Los resultados obtenidos en campos del sudeste bonaerense aportan evidencia clave para pensar la sostenibilidad productiva y las políticas agrícolas en Argentina
A study funded by the European Union analyzed agricultural practices and the way they affect soil biodiversity. Results from fields in the southeast of Buenos Aires, Argentina, provided key evidence to rethink sustainable agricultural production and soil management policies.
There is a complex universe, invisible most of the time for our eyes, but vital for making agriculture a sustainable activity. This is the universe of fungi, bacteria, nematodes and microarthropods communities which play a key role in soil fertility, water regulation and carbon storage, among other benefits. Soil biodiversity can determine countries’ capacity to sustain production, restore degraded soils and mitigate the impacts of climate change. However, some widely spread agricultural practices can negatively affect this biodiversity and the benefits it provides.
Hay un universo complejo, invisible a simple vista, pero vital para hacer de la agricultura una actividad sostenible a lo largo del tiempo. Este universo son las comunidades de hongos, bacterias, nematodos y microartrópodos, que tienen un papel fundamental en la fertilidad del suelo, la regulación del agua y el almacenamiento de carbono, por nombrar algunos de sus beneficios. La biodiversidad del suelo puede definir la capacidad de los países para sostener su producción, mejorar suelos degradados y mitigar las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, algunas prácticas agrícolas muy utilizadas actualmente pueden afectar esta biodiversidad y los beneficios que provee.
SoilGuard (2020/2025) es un proyecto financiado por la Unión Europea, Horizon 2020 cuyo objetivo fue conocer más sobre esta problemática, promover prácticas sostenibles de manejo del suelo y generar evidencia para estimular la percepción de su biodiversidad como una solución basada en la naturaleza. De esta manera, fomentar la implementación de prácticas sostenibles enfocadas en la salud del suelo y mejorar el bienestar ambiental, económico y social.
SoilGuard (2020–2025) is a European Union–funded Horizon 2020 project aimed to deepen understanding about this issue, promote sustainable soil management practices, and generate evidence to support soil biodiversity as a nature-based solution.The project sought to foster the implementation of sustainable practices focused on soil health and to improve environmental, economic and social well-being.
En el proyecto participaron 25 instituciones de Europa, América Latina, Asia y África. Las investigadoras argentinas de INTA Balcarce y CONICET, Alejandra Auer, Paula Barral y Ximena Sirimarco, fueron parte del consorcio y aportaron datos, análisis y una mirada situada sobre los sistemas agrícolas del sudeste bonaerense..
Esta experiencia significó para las investigadoras indagar sobre la biodiversidad del suelo y su rol en la provisión de servicios ecosistémicos, un área que no habían abordado previamente. Además, participaron de una red internacional que les permitió comparar los sistemas agrícolas de la zona de estudio local con otros contextos y abrir nuevas preguntas sobre cómo las prácticas habituales a nivel local impactan en la biodiversidad del suelo.
The project involved 25 institutions from Europe, Latin America, Asia and Africa. Argentine researchers from INTA Balcarce and CONICET—Alejandra Auer, Paula Barral and Ximena Sirimarco—were part of the consortium, contributing data, analyses and a context-specific perspective on agricultural systems in the southeast of Buenos Aires province.
For the researchers, this experience meant exploring soil biodiversity and its role in providing ecosystem services—an area they had not previously addressed. It also involved participating in an international network that allowed them to compare local agricultural systems with other contexts and to raise new questions about how commonly used local practices affect soil biodiversity.
También, este trabajo hizo posible integrar modelos productivos locales a un mapa mundial de evidencias, y se generaron datos sobre los suelos de la zona a la vez que se fortalecieron capacidades nacionales en un área donde el país aún carece de políticas públicas y monitoreo sistemático.
This work also made it possible to integrate local production models into a global map of evidence, generating data on regional soils while strengthening national capacities in an area where Argentina still lacks public policies and systematic monitoring.
Medir la salud del suelo
Esta experiencia significó para las investigadoras indagar sobre la biodiversidad del suelo y su rol en la provisión de servicios ecosistémicos, un área que no habían abordado previamente. Además, participaron de una red internacional que les permitió comparar los sistemas agrícolas de la zona de estudio local con otros contextos y abrir nuevas preguntas sobre cómo las prácticas habituales a nivel local impactan en la biodiversidad del suelo.
Measuring soil health
SoilGuard applied a single protocol across more than 300 sampling sites. The experimental design combined studies across different biomes, levels of degradation and climate change simulations. This approach generated evidence on how different land management practices affect soil biodiversity, soil functions and their impact on human well-being.
En Argentina, las muestras se recolectaron en 20 establecimientos agrícolas en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, durante la primavera de 2022. Se estudiaron lotes de trigo y cebada bajo dos prácticas de manejo: diez convencionales y diez orgánicos (sin aplicación de agroquímicos). En cada sitio se tomaron muestras de suelo y vegetación, se registraron las prácticas de manejo (como rotaciones de cultivos, labranzas, fertilización, entre otras acciones), el historial de uso de la tierra y la percepción de los productores sobre la biodiversidad del suelo y los servicios ecosistémicos.
In Argentina, samples were collected in spring 2022 from 20 agricultural farms in the southeast of Buenos Aires province. Researchers studied wheat and barley fields under two management practices: ten conventional and ten organic (without the application of agrochemicals). At each site, they took soil and vegetation samples, recorded management practices (such as crop rotations, tillage and fertilization), along with land-use history and farmers’ perceptions of soil biodiversity and ecosystem services.
Resultados
A nivel global se detectó que las prácticas orgánicas favorecen la biodiversidad del suelo, principalmente en suelos degradados y áridos. Sin embargo, las investigadoras destacan que estos hallazgos son muy dependientes de la región de estudio.
En Argentina, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones del mundo, el tipo de manejo (orgánico o convencional) no mostró efectos claros sobre la biodiversidad ni sobre la multifuncionalidad del suelo. Tampoco se observó una relación fuerte entre biodiversidad y rendimiento.
En los lotes orgánicos la producción fue un 60% menor, una caída mucho mayor que el promedio global (~32%). Pero, aparecieron sinergias específicas en algunos grupos de organismos del suelo y en funciones como formación de suelo, regulación de inundaciones y regulación climática, aunque no de manera generalizada.
“Estas diferencias ponen en evidencia que las respuestas dependen fuertemente del contexto regional, las prácticas de manejo, el tipo de suelo y las condiciones climáticas”, indican las investigadoras.
Results
Findings showed that, in most of the sample sites, organic practices improve soil biodiversity, particularly in degraded and arid soils. However, the researchers emphasize that these findings are highly dependent on the region studied..
In Argentina, unlike in other regions of the world, organic or conventional management did not show clear effects on biodiversity or soil multifunctionality. Researchers did not either find a strong relationship between biodiversity and yield.
Uno de los logros más importantes del proyecto fue identificar dentro de un amplio set de variables estudiadas, cinco indicadores capaces de capturar más del 70 % de la variación de la biodiversidad del suelo y relacionarlo con diferentes funciones ecológicas en diferentes contextos ambientales. Esto sirve de base para proponer un protocolo de muestreo que incluye un conjunto mínimo estandarizado, completo y relativamente flexible de indicadores de biodiversidad del suelo que permitan representar el estado de dicha biodiversidad. El equipo argentino coincide en su utilidad, y destacan que estos indicadores representan una oportunidad: podrían ser la base para un sistema argentino de monitoreo de la biodiversidad del suelo, una herramienta inexistente hasta hoy.
In organic fields, production was 60% lower, a significantly greater drop than the global average (~32%). However, specific synergies emerged in certain groups of soil organisms and in functions such as soil formation, flood regulation and climate regulation. Despite that, these effects were not generalized.
“The differences show that soil health depends strongly on regional context, management practices, soil type and climatic conditions,” the researchers note.
Un protocolo internacional con aplicación local
An international protocol with local application
One of the project’s most significant achievements was identifying, within a broad set of variables, five indicators capable of capturing more than 70% of the variation in soil biodiversity and linking it to different ecological functions across diverse environmental contexts. This provides a basis for proposing a sampling protocol that includes a standardized, comprehensive and flexible minimum set of soil biodiversity indicators to know its health..
The Argentine team highlights these indicators as an opportunity because they could be the ground for a national soil biodiversity monitoring system—an instrument that does not currently exist in Argentina.
Argentina tampoco cuenta con una ley nacional de suelos actualizada. Tal como apuntan las investigadoras, las buenas prácticas que favorecen el aumento del carbono, la biodiversidad o la multifuncionalidad del suelo son promovidas por INTA u otras instituciones pero no hay incentivos económicos para su implementación. “El proyecto SoilGuard muestra la necesidad de avanzar en políticas basadas en evidencia científica”, profundizan.
Participar de SoilGuard significó para estas investigadoras algo más que generar datos. “En un país donde la inversión en ciencia es fluctuante, este tipo de proyectos nos permite acceder a financiamiento, crear redes y publicar en conjunto. Amplía nuestro impacto y nuestro horizonte de trabajo”, cuentan.
El proyecto concluyó este año, pero dejó abiertas nuevas preguntas de investigación y la expectativa de continuar colaborando. También dejó una convicción: cuidar los suelos del futuro requiere de investigación pero también de políticas productivas basadas en evidencia científica.
Argentina also lacks an updated national soil law. As the researchers point out, good practices that promote increasing carbon storage, biodiversity or soil multifunctionality are encouraged by INTA and other institutions, but there are no economic incentives for the implementation. “SoilGuard project showed the need of moving forward with policies based on scientific evidence,” they pointed out.
Being part of SoilGuard meant more than generating data. “The investment in science in Argentina is variable, projects like this allow us to access funding, build networks and publish collaboratively. We can broaden our impact and our professional perspective,” they explain.
The project concluded this year, but it opened up new research questions and the expectation of new collaboration. More importantly, it also left a clear conviction: protecting the soils of the future requires not only research, but also productive policies grounded in scientific evidence..




Mapa de lo sitios de muestreo en Argentina, en el marco del proycto SoilGuard. / Sampling sites in Argentina within the SoilGuard project.
Las investigadoras
Paula Barral, Alejandra Auer y Ximena Sirimarco, son investigadoras del INTA y CONICET. Sus investigaciones se enfocan en la evaluación, modelado y cartografía de diferentes procesos ecológicos (relacionados por ejemplo a la erosión del suelo, el almacenamiento de carbono o la regulación hídrica) y la toma de decisiones de los productores agropecuarios. La finalidad es generar información que asista la toma de decisiones en el ámbito de la planificación y la gestión ambiental de paisajes rurales.
The researchers
Paula Barral, Alejandra Auer and Ximena Sirimarco are researchers at INTA and CONICET. Their work focuses on the assessment, modeling and mapping of different ecological processes (such as soil erosion, carbon storage and water regulation) and on supporting decision-making by agricultural producers. The goal is to generate information that assists decision-making in the planning and environmental management of rural landscapes.
Las imágenes son gentileza de las investigadoras / Images courtesy of the researchers.
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